miércoles, 24 de mayo de 2017

CRÍTICA SOBRE LA PELÍCULA "ABZURDAH"

“Abzurdah” cuenta la historia de Cielo, una adolescente de clase media acomodada que conoce por Internet a un chico nueve años mayor que ella, con quien inicia una relación y se enamora perdidamente. Sumergida en un ambiente superficial, sin amigas y en un mundo adulto que poco comprende del universo adolescente, la relación se vuelve una obsesión para Cielo, una narradora locuaz, incisiva y vertiginosa, que nos conduce por una historia de amor no correspondido donde la opción de dejar de comer se vuelve la ilusión de una vida perfecta.

Cielo Latini es una escritora argentina de 31 años, quien alcanzó éxito profesional con su primera novela "Abzurdah" en el año 2006. Libro vendido con más de 260.000 ejemplares, contada de forma autobiográfica su período de adolescencia, dónde sufrió depresión y profundos trastornos alimenticios.

"Abzurdah" también es el título de la adaptación al cine del libro de Latini, dirigida por Daniela Goggi. Un filme intenso que nos presenta a Cielo (María Eugenia Suárez), una niña sin mayores preocupaciones y de una fuerte arrogancia, donde se encuentra seducida ante los encantos de Alejo (Esteban Lamothe), un hombre mayor que ella, a quien conoció en un chat y con el inicia un romance. Alejo es frío y distante con Cielo, pero ella lo ama, y su relación de amantes solo se sostiene en lo sexual. Para ella eso es suficiente, hasta que Alejo pierde el interés dejándola caer en un abismo de que no puede escapar.

Gran parte del mérito de la directora es entender lo que el público necesita saber para seguir la historia de cerca, y para eso, hace que, principalmente se enganchen los adolescentes usando un lenguaje contemporáneo, ambientado correctamente en la década de los '90, período en el que se desarrolló la historia en la realidad.
En poco tiempo conocemos a Cielo, sus intereses, su entorno y su familia, y entendemos que por su avasalladora personalidad , le cuesta tener amigas. Esto reafirma la necesidad de comprender su búsqueda y de mejor manera su despertar sexual.

Mas allá del carácter de Cielo, rápidamente aceptamos su inocencia gracias al gran trabajo de M.Eugenia Suárez, llevando su personaje al extremo en términos dramáticos a partir de la segunda mitad de la película que es donde el mensaje se intenta transmitir: la delgada línea entre la razón y la obsesión, el amor y el desamor. En general, el tema es tratado con cordura y no cae en exageración, lo que redunda en una narrativa eficiente y muy respetuosa sobre el tema, evitando constantemente caer en el juicio, atrapada en su forma "Abzurdah" no termina por resolver de buena manera sus intenciones. A pesar del buen trabajo de la actriz principal, el guion no consigue convencer del todo la creciente patología de Cielo,al punto de la autodestrucción y su enfermiza fascinación por Alejo, ya que no resulta lo suficientemente creíble su absoluto enamoramiento por alguien que no entrega nada a cambio. Además muchas explicaciones quedan sueltas.Lo que si funciona como un intenso y cercano relato en su primera parte, termina perdiendo fuerza y avanzando más rápido de lo necesario, forzando la historia y dejando en el aire cosas sin motivos aparentes, y por ende, una moraleja sin la lógica total del conocimiento.

Cielo no juega a ser princesa, lo es. Así se siente, así se lo hacen sentir sus padres cuando le dan todo lo que ella exige. Es adolescente y todo le aburre.  Se siente absurda, no necesita amigos ni amigas. Cree conocer su cuerpo, su mente y sus límites. Su mundo es Alejo, alguien que no conoce personalmente, pero por el daría su vida. Lo conoce, se enamora, se desilusiona y su mundo deja de funcionar. Una historia tan real como la de cientos de adolescentes que encuentran en la bulimia, la anorexia y la autoflagelación la única via de escape. "Abzurdah" refleja, otras veces incomoda y aunque toca el tema cuidadosamente, pierde la posibilidad de educar de manera profunda, alejándose de lo que podría haber sido un llamado de atención potente para los padres, quedándose sólo en la correcta exposición de la dureza de una enfermedad, cuyo origen no pasa simplemente por la edad, y en donde la familia que hay detrás tiene mucho más por hacer.


Agustina Díaz.

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