La cultura del desempleo
En
los últimos tiempos el desempleo ha crecido con creces, esto se debe a una
tendencia pesimista que desarrollan los integrantes de nuestra sociedad a lo
largo de las últimas décadas y que, es la culpable de que se sientan incapaces
de buscar un empleo o terminar el secundario.
El instituto nacional de estadística y censos (INDEC) difundió datos
preocupantes sobre la evolución del empleo en Argentina: la tasa de desempleo
subió a 9,2% en el primer trimestre de 2017, con un alza de 1,6 puntos
porcentuales respecto del cuarto trimestre de 2016 cuando había sido de 7,6 por
ciento.
El desempleo se concentró en grandes conglomerados como Bs.As, Rosario y Mar del plata. El informe oficial
reveló que el conurbano bonaerense registró la situación de empleo más crítica
entre las regiones, con un desempleo a 11,8%, dos puntos porcentuales más que
en 2016. En Rosario creció un 10,3% con un aumento porcentual del 1,7 respecto
al año 2016.
Un informe del instituto de estudios laborales y sociales (IDELAS) sostiene que
“En Argentina poco más de la mitad de los trabajadores enfrenta algún grado de
insatisfacción laboral.” Este efecto de desaliento se refleja en la baja tasa
de participación de la población en el mercado laboral.
A unos 3,5 millones de autoexcluidos se le suman 1,2 millones de desocupados,
más de 3,5 millones de desocupados en negro suman más de 8 millones de personas
que no encuentran satisfacción en el mercado laboral.
La cultura del desempleo lleva formándose hace varias décadas, las políticas de
los gobiernos influyen en dicha cultura generando comodidad en los sectores
populares buscando seguir gobernando.
Pocos ejemplos tienen las nuevas generaciones acerca de trabajar conformemente
cuando el estado premia la asistencia antes que al sacrificio. Los estudiantes
no tienen expectativas para su futuro si el mensaje es que siendo puntero
político te salvas y “No importa” terminar el secundario, estas costumbres
deben cambiar si se quiere revertir el panorama y no volverse casi permanente
que una persona al terminar el secundario se vea estancada e insuficiente a la
hora de buscar o especializarse en un trabajo digno.
Valentín Benvenuto.
En los últimos tiempos el desempleo ha crecido con creces, esto se debe a una tendencia pesimista que desarrollan los integrantes de nuestra sociedad a lo largo de las últimas décadas y que, es la culpable de que se sientan incapaces de buscar un empleo o terminar el secundario.
El instituto nacional de estadística y censos (INDEC) difundió datos preocupantes sobre la evolución del empleo en Argentina: la tasa de desempleo subió a 9,2% en el primer trimestre de 2017, con un alza de 1,6 puntos porcentuales respecto del cuarto trimestre de 2016 cuando había sido de 7,6 por ciento.
El desempleo se concentró en grandes conglomerados como Bs.As, Rosario y Mar del plata. El informe oficial reveló que el conurbano bonaerense registró la situación de empleo más crítica entre las regiones, con un desempleo a 11,8%, dos puntos porcentuales más que en 2016. En Rosario creció un 10,3% con un aumento porcentual del 1,7 respecto al año 2016.
Un informe del instituto de estudios laborales y sociales (IDELAS) sostiene que “En Argentina poco más de la mitad de los trabajadores enfrenta algún grado de insatisfacción laboral.” Este efecto de desaliento se refleja en la baja tasa de participación de la población en el mercado laboral.
A unos 3,5 millones de autoexcluidos se le suman 1,2 millones de desocupados, más de 3,5 millones de desocupados en negro suman más de 8 millones de personas que no encuentran satisfacción en el mercado laboral.
La cultura del desempleo lleva formándose hace varias décadas, las políticas de los gobiernos influyen en dicha cultura generando comodidad en los sectores populares buscando seguir gobernando.
Pocos ejemplos tienen las nuevas generaciones acerca de trabajar conformemente cuando el estado premia la asistencia antes que al sacrificio. Los estudiantes no tienen expectativas para su futuro si el mensaje es que siendo puntero político te salvas y “No importa” terminar el secundario, estas costumbres deben cambiar si se quiere revertir el panorama y no volverse casi permanente que una persona al terminar el secundario se vea estancada e insuficiente a la hora de buscar o especializarse en un trabajo digno.
Valentín Benvenuto.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario